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Whitelab: Una nueva experiencia en fotografía de bodas

Whitelab: Una nueva experiencia en fotografía de bodas

Tanya Chávez, Víctor Morales y Jimena Zavala conforman uno de los equipos creativos más destacados en la industria de las bodas y con Whitelab han redefinido la forma de crear un lenguaje visual en la foto.
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Throughout the years, each one of us has had very particular encounters with our family’s photographic files, specifically with our parents’ and grandparents’ wedding albums. Going through these images made us wonder about our motivation for photographing weddings and we soon realized that doing this is significant work in itself; for these photographs not only represent a bridge to past times but also a way to document the era we live in.

Web: whitelab.biz
Instagram: @whitelab_mx
Facebook: @whitelab

Si algo queda claro es que la fotografía de bodas va mucho más allá de la composición estética, sino que conforma un lenguaje de conversación en el que se sumergen muchos referentes. Contar una historia a través de las imágenes requiere de distintos caminos de inspiración, un contacto muy cercano con la pareja y la libertad creativa de quienes ponen su firma detrás de la lente. Tanya Chávez, Víctor Morales y Jimena Zavala conforman uno de los equipos creativos más destacados en la industria de las bodas y con Whitelab han redefinido la forma de crear un lenguaje visual en la foto. Aquí te contamos más de su historia y su proceso creativo.

La historia de Whitelab comenzó hace ocho años. A pesar de que los tres tienen backgrounds distintos profesionales, Tanya, Víctor y Jimena terminaron juntos mientras estudiaban la carrera de Fotografía y fue ahí, en la escuela, donde se conocieron. Su trayectoria ha involucrado trabajos en el medio editorial, siendo no solo fotógrafas y editoras en diversas publicaciones nacionales, sino también como ojos despiertos en la parte documental y de fotografía de calle. El resultado de su trabajo es como ver un reportaje elevado en estética, siempre dándole protagonismo a esos momentos en los que, a pesar de no existir palabras, los sentimientos son los que hacen de las suyas para alimentar la composición.

“Nos gusta conocer y crear vínculos de amistad con las parejas con las que trabajamos, esto nos permite tener un acercamiento más íntimo y natural con ellos. Procuramos que las parejas con las que trabajamos se sientan cómodas y en confianza con nosotros, esto siempre nos lleva a tener un resultado espontáneo y fluido”, dicen, haciendo referencia a lo que le da un sello completamente distinto al legado visual que maquinan y hacen realidad con sus cámaras. Para Whitelab lo importante está en dejar que sean las situaciones y momentos se desarrollen con la mayor naturalidad posible, siempre con el objetivo de dejarse llevar por las mismas parejas, sus familias y amigos.

Debido a que saben que la presencia de una cámara a veces puede ser motivo de tensión, siempre tratan de pasar desapercibidos para que sean los momentos los que guíen la composición de esa historia y, por ende, su autoría. Para esta triada perfecta la inspiración es una fuente que fluye de forma constante y no se detiene, y es precisamente a través de las referencias que los acompañan que han logrado darle forma única a su trabajo. “Creemos que todo lo que entra por los sentidos nutre lo que uno hace. La música que escuchamos, los libros que leemos, la películas que vemos, lo que nos gusta comer, etc. Eso implica el cómo percibimos el mundo y por lo tanto conecta con la forma en la que nos interesa representarlo”, nos contaron en entrevista.

El reto constante es una de las motivaciones clave para Whitelab, por eso entienden la relevancia de las fotografías más allá de su resultado final, sino a través del valor que ofrecen. “Los tres hemos tenido la oportunidad de acercarnos a nuestros archivos familiares y podido ver las fotos de la boda de nuestros abuelos y papás y nos encanta pensar que alguien en unos años sentirá lo mismo que nosotros al ver estás imágenes.Por otro lado, creemos que hacer esto se vuelve un documento de la época en la que vivimos y cómo la vivimos”. Con respecto a la pandemia, Tanya, Víctor y Jimena nos comparten que son esos cambios los que hacen aún más interesante fotografiar eventos: las adaptaciones en la moda, el surgimiento de accesorios como el cubrebocas y hasta las nuevas formas de configurar los espacios. Todo ello ahora es un testimonio específico que “nos obligó a todos a pensar otras formas de vivir y relacionarnos”, dicen.

Por eso, las bodas perfectas no existen en su registro, sino que cada una de ellas ofrece algo muy específico y completamente diferente. La personalidad de los novios y sus amigos es fundamental, por supuesto, pero no es lo único, ya que también entra en la ecuación el venue, la música y todo lo que forma parte de ese gran día. “Hemos tenido eventos de 500 invitados en los que la fiesta no para y la vibra es increible y también bodas mucho más pequeñas, donde la energía es mucho más intima y cercana; es probable que por nuestra personalidad conectemos más con estas últimas”.

Whitelab se define como un acercamiento documental y fotoperiodístico, aunque ellos mismos aseguran que el testimonio visual de sus fotos también es prueba de su amor por el lado editorial de retrato y la moda. En su trabajo podrás encontrar toda clase de imágenes que, sin dudarlo, experimentan con los contextos y los hacen aún más propios. Nuevos enfoques en la belleza, en los detalles de un vestido de novia y hasta en los gestos genuinos de los niños que siempre logran darle ese extra a la atmósfera.

Para generar esas imágenes que sean el legado visual de una ocasión tan importante, Whitelab recomienda “elegir un equipo de foto con el que conecten, se sientan cómodos y compartan y gusten de su estilo de fotografía. Platicar con ellos sobre las expectativas que tienen para este día pero permitir que las o los fotógrafos propongan y hagan lo que saben hacer”, de modo que la boda se convierta en el pretexto perfecto para relajarse y dedicar el tiempo necesario a generar esas imágenes que, con el tiempo, serán el mejor recordatorio de una fecha como ninguna otra.

Y sí, por si te lo preguntabas, Whitelab hace cobertura de bodas nacionales e internacionales, lo único que debes tomar en consideración es realizar la contratación de este servicio con el mayor tiempo posible para asegurar la disponibilidad de la fecha. Aunque ellos recomiendan hacerlo con seis meses de anticipación, también nos comparten que han tenido parejas que los contactan un año o dos antes de la boda.

Como si se tratara de una exposición, el trabajo de Tanya, Víctor y Jimena es muestra de cómo llevar lo mejor del arte a todas partes, a cada celebración… a la unicidad del “sí, acepto”. Y es que Whitelab es eso: la propuesta de una fotografía que se vive y se revive cuantas veces sea necesario; eso sí, siempre con la misma dosis de inspiración, ideas, perspectivas, propuestas distinguidas de belleza y, claro está, unicidad.

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