fbpx
 
La vez que John Galliano le rindió homenaje a los años 20 en un desfile de 1998

La vez que John Galliano le rindió homenaje a los años 20 en un desfile de 1998

Este desfile de John Galliano es, y seguirá siendo, una lluvia de inspiración para entender que en la moda siempre se esconde lo mejor. 

Hacer un viaje en el tiempo a veces es necesario, y más cuando se trata de ser testigo del camino que ha tomado la moda. Después de haber llegado como director creativo a la casa Christian Dior, John Galliano dio un verdadero espectáculo por allá de 1998, año en el que las grandes producciones en desfiles eran celebradas, así como la inspiración en el arte y en las dinámicas de otras épocas. Así fue como se le dio un homenaje a los años 20, en una colección Alta Costura que celebró el color, los textiles y en la que, por supuesto, no faltaron los looks bridal. 

El art nouveau fue una de las piezas clave para crear la armonía en este desfile, una ola artística que se inspira en la naturaleza, en la libertad y, por qué no, en una suerte de ornamentación excesiva. John Galliano se inspiró en la magia de los años 20 e incluso en 1910, recreando uno de los característicos salones que seguro has visto en cientos de películas e incluso en series como Downton Abbey. Este despliegue de moda se convirtió en un ir y venir de piezas de arte, siluetas que fueron el vivo recordatorio de puestas en escena como “My Fair Lady” y bordados impresionantes que solo dejaban el manifiesto el poder de las telas.

El drama fue el pan de cada día mientras estuvo John Galliano en Christian Dior, y para este desfile no fue la excepción. La marca de contrastes era evidente entre diseños que en apariencia eran sencillos y, a su vez, confecciones con volados, volúmenes y el complemento en accesorios vistosos como los de aquella época. Vestidos blancos que de inmediato nos transportaron a un mundo nupcial en el que las mangas statement (que por cierto siguen estando de moda), las faldas asimétricas con frunces y hasta los brillos se convierten en las piezas clave de una nueva realidad, pero ahora en 1998. 

La sensualidad no queda de lado, y menos en las manos de este controversial director creativo. Vestidos lenceros acompañados por camisolas y sacos largos con transparencias, encajes y un sinfín de aplicaciones que solo dan testimonio de las maravillas que se logran en la alta costura. Un desfile en el que, fiel a la inspiración de los años 20, también le dio protagonismo al color con abrigos que le daban su espacio al art nouveau en estampados, pieles y caídas pesadas de lo más elegantes.

En el tema de accesorios, este despliegue de 1998 comprobó que hay mucho de magia en los sombreros y las pamelas extra grandes, así como en los collares y gargantillas que parecen ser piezas antiguas que han pasado de generación en generación. Joyas que visten los escotes y que acompañan esas siluetas caídas muy al estilo de Great Gatsby. Sin miedo a explorar por los colores metálicos, este desfile de John Galliano es, y seguirá siendo, una lluvia de inspiración para entender que en la moda siempre se esconde lo mejor.